Ya estamos de vuelta. Me llevo un maravilloso recuerdo de la zona. Clima, gastronomía, amabilidad del personal del hotel (acostumbrados al trato con frecuencia áspero y cortante que tenemos los vascos nos llama la atención para bien), belleza del paisaje, etc. han contribuido a tener una experiencia fantástica.
En el hotel donde estuvimos alojados la mayoría era turismo familiar (españoles y portugueses básicamente) y también muchas parejas de jubilados, sobre todo británicos (en la piscina para adultos, rodeado de octogenarios, tenías la impresión de colarte en una escena de Cocoon).
Si buscas juerga y desenfreno nocturno tal vez no sea tu sitio ideal pero si priorizas la tranquilidad y los buenos alimentos estarás en la gloria.
En definitiva, que volveremos. Y que para vivir así mejor no morirse
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