Yo tenía unos zapatos que me compré por impulso y que creo que sólo me puse una vez. Se fueron quedando al fondo del armario. Al cabo de mucho tiempo -unos diez años- me los volví a poner por casa para ver si todavía me venían. A los dos pasos la suela se quedó pegada al suelo y yo descalzo. Al verlos por debajo una especie de líquido negruzco brotaba del zapato, era la suela derretida, la parte más externa se había quedado como si fuera espuma. Una de las compras más caras que he hecho.


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